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El vender es un acto generado por ganarse la estima o la confianza de un cliente, brindando ayuda y servicio constante. La venta no se logra por las grandes o medianas inversiones publicitarias o las tentadoras ofertas, estos impactos son temporales, lo que hace la real la venta es el vínculo permanente generado con tu cliente.

Aunque el comprador sea muy radical o parezca tener carácter fuerte, es una persona de emociones y sentimientos, lo más común es que el cliente quiera ocultar su parte dócil más aún si estamos hablando de ventas, lo que debemos saber y usar a nuestro favor es que las emociones no son fáciles de controlar.

Queremos solo vender y no ofrecemos servicio

Tenemos la mala costumbre de pensar que un nuevo cliente nos hará crecer de inmediato ofreciéndole una cantidad de ofertas que  no ha solicitado.

Es hora de entender que cuesta mucho más conseguir un nuevo cliente que permanecer con uno  antiguo, pero la mayoría de compañías incentivan la labor comercial por vinculación de nuevos clientes en las bases de datos.

Según estudios realizados, las probabilidades de venta en un cliente actual están entre el 60% y 90% de efectividad mientras que en un cliente nuevo está entre un 5% y 20%

Aun así, curiosamente los grupos empresariales o departamentos de comerciales prefieren  invertir para generar más clientes nuevos que mantener los clientes actuales. 

Es un enfoque erróneo que las empresas tengan más interés en los clientes que aún no poseen. Brindar mayor motivación por la obtención de clientes nuevos que por la retención. De hecho, en empresas donde la estrategia principal es quitarle los clientes a la empresa competidora directa, esto no es muy provechoso porque genera un gasto más grande. Mantener los vínculos agradables con los clientes actuales es mucho más productivo y eficaz.

Inteligencia emocional en las ventas

Si el vender es el resultado, la acción es el impecable servicio que le estás prestando al cliente en el momento que necesita tu atención. Es comprender su necesidad puntual y poderla satisfacer de la forma más eficaz.

Un ejemplo de inteligencia emocional es cuando un vendedor usa la preocupación empática, el posible comprador siente que de verdad se preocupan por sus necesidades y quieren ayudarle. Lo mejor que puedes hacer, en vez de intentar que compren algo innecesario, es mostrarle el producto o servicio que realmente le sirve, así esto implique tenerlos que llevar a otra oferta diferente a la tuya, de este modo lograrás  un vínculo agradable y de confianza. Un buen vendedor se encargará de satisfacer las necesidades de su cliente con lo que está a su alcance esto hará que el cliente vuelva siempre.

El hecho de brindar un excelente servicio es ficha clave para que las ventas se generen y tener más productividad. Esto incluso puede ser la ficha más importante.

Tu cliente compra más que un bien necesario

Cuando comprendes que tu cliente adquiere muchos más beneficios cuando compra y adquiere tu producto o servicio, se aclara el camino. La sumatoria de todos estos beneficios juntos, los que podemos ver y los que no, generan la mejor y más tentadora opción de compra.

No debes enfocarte en solo hablar de lo grandioso que es tu producto, menciona también  lo que está en el entorno, lo que normalmente pasa por alto, esos pequeños pero valiosos detalles pueden marcar la diferencia.

Cuando compramos o adquirimos un producto o servicio, además de eso compramos una experiencia, un buen trato, un momento agradable, la sola satisfacción no es suficiente.

Gózatelo

Generar vínculos agradables y de confianza es de humanos, es algo fundamental de la vida y le da forma a nuestro ser y a nuestra misión comercial en la tierra.

Gózatelo. Lograr vínculos estables con diferentes clientes nos nutre y aumenta la productividad. Debes ser la mejor versión de ti mismo.

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